Dec 13, 2014

Nadie vendrá por mí, Novela, capítulo XXVII | Primavera Digital

…Y Papá se nos moría entre las manos, Ado. ¡Oh, cómo vuelven aquellas instantes a mi mente! Es increíble lo que a veces uno es capaz de recordar con la necesaria nitidez, lo que el tiempo no ha podido borrar, aunque pueda que algo se nos escape. Allí, de alguna manera, estábamos o nos sentíamos como presos, en un lugar oscuro, sin salida posible, en una noche que a mí me pareció más que larga. Lo...

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